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viernes, 23/02/24

Investigador de la Umag descubrió el chinche de ojos grandes más antiguo del planeta

El investigador Eduardo Faúndez, hizo el hallazgo cuando estaba buscando ejemplares de fósiles.

Eduardo Faúndez Peña - académico de la Universidad de Magallanes (UMAG), Dr. en Entomología de la North Dakota State University está nuevamente en el país norteamericano, esta vez, para revisar material del Instituto Smithsonian, que le sirva en la ejecución de un proyecto de instalación de la academia, adjudicado el año pasado. Artrópodos en Patagonia meridional: cambio climático y relaciones socio-ecológicas es su nombre, y busca develar las relaciones más ancestrales de aquellos insectos conocidos popularmente como “chinches” que hoy habitan la zona subantártica.

Desde allí nos relata un hallazgo mientras estaba en medio de esta investigación, que acaba de ser descrito en un artículo publicado por Palaeobiodiversity and Palaeoenvironments, nuevo conocimiento respecto al chinche más antiguo del planeta.

A fines del siglo XX, la ciencia encontró evidencia de un fósil encontrado en un yacimiento ubicado en Colorado, que fue datado con una antigüedad de 34 millones de años. El que encontró el Dr. Faúndez tiene 99 millones.

En busca de relaciones ancestrales

Faúndez quería buscar ancestros de los chinches subantárticos en los bosques de araucaria de Myanmar, antiguo Birmania, y para ello compró material descartado por las minas de ámbar de ese país. “Pasa mucho que el ámbar de esa zona se vende para joyería”, explica, “pero el ámbar que tiene bichos o cosas así, prácticamente, casi lo desechan, y a veces lo venden por lotes para educación. Entonces, uno compra un lote y no sabe lo que va a venir”.

¿De dónde viene el chinche de ojos grandes?

La pieza de ámbar que contiene el fósil estudiado procede de Noije Bum, cerca de Tanai Village Hukawng Valley, Kachin State, norte de Myanmar. “Es una familia más antigua de lo que se cree”, explica Faúndez. “La mayoría los conoce como chupa sangre, pero éstos son depredadores. Cazan bichos más chicos y hoy incluso se ocupan para control biológico, es decir, se crían y se sueltan en los campos para que se coman las plagas, para evitar el uso de pesticidas”.

Las fotomicrografías y mediciones se realizaron con el uso del microscopio estereoscópico. Consultado respecto del destino final de este fósil, el investigador responde “por cosas de la vida, ahora quedará en la Colección Paleoentomológica del Instituto de la Patagonia, Universidad de Magallanes, con fines educativos y de investigación”.

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