9 de febrero de 2022

Purificadores y sanitizadores: ¿Cómo saber si realmente limpian el aire y el ambiente?

Experta en el tema explica las principales características que deben cumplir estos artefactos para desinfectar de forma efectiva.

Tras la llegada de la crisis sanitaria, se ha evidenciado un alza en la variedad de dispositivos y servicios disponibles en el mercado, que prometen descontaminar el aire y los ambientes de virus, bacterias y otros agentes patógenos. Sin embargo, la tecnología utilizada por cada uno de ellos es diferente, al igual que su función: algunos purifican, otros sanitizan y algunos pueden realizar ambas funciones.

Según la bióloga y representante del área de investigación y desarrollo de Airlife Chile, María Cecilia Guzmán, antes de adquirir un producto o servicio que purifique o sanitice el ambiente, es necesario saber la diferenciación entre ambos conceptos.

“El término ‘purificar’ se refiere al proceso de eliminar las imperfecciones de algo para que recupere su esencia. La purificación quita las impurezas o contaminantes y reestablece las condiciones naturales del aire puro. En tanto, ‘sanitizar’, se refiere a la reducción de microrganismos en objetos o superficies hasta niveles seguros para la salud de las personas, disminuyendo el riesgo de presencia de agentes patógenos”, asegura Cecilia.

Una vez que se tiene claridad de la diferencia de ambos conceptos, la especialista explica que, al momento de elegir un dispositivo que efectúe una o ambas funciones, es necesario que cumpla con ciertas condiciones sanitarias y ambientales que resguarden la salud y el bienestar de las personas. Además, recomienda leer detenidamente las fichas de seguridad e instrucciones de uso suministradas por el proveedor. Acá hay algunos tips que pueden ayudar como pauta al momento de elegir:


1. Considerar cuál será el principal uso (control microrganismos en aire, superficies, eliminación de olores).
2. Informarse de la experiencia, validaciones y respaldos científicos que te tenga la tecnología o solución.
3. Revisar que la solución sea libre de sustancias nocivas.
4. Informe si la solución es responsable con el cuidado del ambiente (gasto energético, generación de ruidos, olores indeseados, etc).
5. Tener muy en cuenta el tamaño y todas las características del espacio interior que se requiere tratar.

“Es muy importante evitar la desinformación. Si el producto es adquirido como medida preventiva para evitar contagios de enfermedades como Coronavirus, es vital conocer detalladamente las certificaciones y validaciones que tenga la empresa en relación a este ámbito, ya que, en muchos casos, existen dispositivos que prometen combatir ciertos virus sin tener un respaldo científico que lo avale”, comenta la especialista de Airlife.

“Para Airlife, la investigación, el desarrollo y la innovación siempre han sido pilares fundamentales dentro de su oferta de valor, y hoy cuenta con más de 50 estudios nacionales e internacionales que avalan su tecnología” señala Guzmán. Agrega que “independiente del dispositivo que se escoja, es muy importante tener en cuenta que todos los productos y servicios del mercado, son complementarios a las medidas básicas de cuidados dispuestos por la autoridad sanitaria para enfrentar la actual crisis sanitaria y no reemplazan acciones fundamentales como el lavado de manos, distanciamiento social, uso correcto de mascarilla, entre otros”.