18 de agosto de 2022

Pandemia e inflación: ¿Cómo varió la dieta de los chilenos?

La alimentación redujo su presupuesto mensual y con ello desapareció la variedad de productos en la dieta regular. ¿Tendrá un costo en la salud de los chilenos?

Dos palabras hemos escuchado recurrentemente desde hace dos años: pandemia e inflación. La primera llegó y trajo consigo a la otra. Hoy, conviven en un escenario donde los precios de alimentos y combustibles no paran de incrementar sus tarifas, haciendo que el bolsillo de los grupos más vulnerables se vea afectado, al igual que la cantidad, calidad y variedad de alimentos que llegan hasta la mesa del hogar chileno.

“En el corto plazo los precios van a seguir aumentando y en el caso de los alimentos va a depender mucho de lo que se llama el Sistema Alimentario Internacional. Una noticia buena fue que Ucrania y Rusia llegaron a un acuerdo para la exportación de granos, fundamental para la dieta internacional. Eso descomprime el sistema alimentario y en el mediano plazo hace que bajen los precios o al menos se modere el alza”, explica Pablo Peña, economista y docente de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad Estatal de O'Higgins (UOH).

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Cambios en la dieta

El aumento de los precios ha disminuido sustancialmente el presupuesto familiar para el ítem alimentación, lo que ha llevado a reducir o eliminar algunos alimentos por ser inalcanzables. Sacar las carnes del menú, disminuir la ingesta de pan u olvidarse de las frutas y verduras, han sido parte de las decisiones que la crisis económica ha llevado a los hogares nacionales.

Pero ¿Cómo afecta un cambio brusco en la alimentación? Según explica Freddy Salvo, nutricionista de la Unidad de Salud (DAE) de la Universidad Estatal de O’Higgins, en el corto plazo se asocia a “mayor ansiedad, pérdida de masa muscular, aumento del tejido adiposo, mala relación con la comida, aumento en el consumo de alimentos procesados y, en el mediano y largo plazo, aumento de peso, disgusto con la imagen corporal y mayor probabilidad de padecer enfermedades crónicas”, puntualiza el experto.

El nutricionista explica que una alimentación saludable se compone de alimentos de consumo diario, como frutas, verduras, carbohidratos, lácteos, alimentos ricos en lípidos y agua; y alimentos de consumo semanal, como carnes rojas, legumbres y carnes blancas. “Se puede prescindir de cualquier alimento, lo importante es realizar un buen reemplazo”, aclara Salvo.



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