14 de agosto de 2022

Robot Castor el amigo de los niños con autismo del Centro de Rehabilitación

Les pregunta cómo están y les ayuda a mejorar su interacción social. Es conocido como un robot social y llegó a la escuelita desde Colombia para compartir y ayudar a los niños TEA.

Un salón como cualquier otro de la escuelita del Centro de Rehabilitación de Punta Arenas, pero este cuenta con un alumno de intercambio internacional y bastante particular, se trata del robot Castor: un proyecto que nació en Colombia desde 2017 y que en abril de este año aterrizó en Magallanes para ayudar a los niños con Trastorno del Espectro Autista, TEA.

“Se hizo un estudio en el que se vio que los robot permiten los niños estén más entusiasmados, tengan una mayor disposición que desencadena unos mejores resultados de la terapia. Se hicieron también estudios para ver si debía verse como un robot, un animal o un niño y este fue el escogido (…) ”, cuenta Angie Pino, quien hace parte del proyecto realizado por la Escuela Colombiana de Ingeniería, Julio Garavito.


De acuerdo con Priscilla Navarro Mansilla, fonoaudióloga de la Escuelita, desde la fecha en la que se comenzaron las terapias con robot Castor, se han visto avances importantes en los niños participantes, como José Pedraza de cinco años de edad y Rafael Núñez de seis, que ya reconocen al robot, lo saludan, interactúan con él y logran incluso reconocer emociones, que son las principales características de las que carecen niños con autismo.

“Los primeros acercamientos fueron mucho más temerosos, era algo nuevo, muchos lloraron, tuvimos que generar otra sesión. Pero ya de a poco fueron desarrollando mas habilidades y ahora están muy familiarizados y funciona súper bien este robot en los niños con este espectro”, asegura Navarro.



¿Cómo funciona?

Con una cámara externa y una Tablet que hace de ojos del robot, así como una voz suave y robótica, la profesional encargada del estudio, desde Colombia se comunica en tiempo real, mientras que la fono de la escuelita guía y acompaña todo el proceso.

“Siempre se trabaja en las mismas habilidades, atención focalizada, memoria, imitación física, verbal y reconocimiento de emociones. Es un programa para terapias a largo plazo”, agrega la fonoaudióloga del Centro de Rehabilitación.

“A futuro queremos que se evalúe los efectos del robot con otras poblaciones. Luego se busca mejorar el robot y que este sensorizado para que detecte si el niño lo tocó y en dónde, utilizando fibra óptica y una versión más avanzada. Queremos que hayan muchos robot castor en el mundo”, concluye la especialista colombiana.

Ahora un nuevo grupo de menores entre 3 y 10 años de edad se preparan para comenzar clases con este singular amigo que con sus largos pies, cara amable y traje gris logra sacar sonrisas en los rostros de esos pequeños demostrando una vez más, que la robótica y la inteligencia artificial pueden ser grandes aliadas para ayudar terapéuticamente.