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viernes, 23/02/24

Impacto mundial tras registrarse primer caso de “hongo asesino de árboles” en un humano

La infección dejó raíces en su garganta.

El hongo Chondrostereum purpureum, también conocido como el “hongo asesino de árboles”, infectó por primera vez a un ser humano en la India, según los registros. Afecta principalmente a plantas y árboles y, si no se trata, es fatal.

Un micólogo indio de 61 años (una rama de la biología centrada en el estudio de los hongos) que desarrolló la enfermedad en la garganta es el sujeto del registro, que se publicó en la revista Science Direct.

Como se indica en el caso, el paciente masculino llegó a un centro médico quejándose de dolor de garganta, tos, voz ronca, agotamiento y dificultad para tragar. Allí se descubrió un absceso lleno de pus en una parte de su tráquea y luego de una tomografía de rayos X.

Sin embargo, se descubrió la presencia de filamentos alargados que se asemejaban a raíces. Posteriormente, se realizaron pruebas de laboratorio, pero no fue posible identificar ninguna bacteria alarmante.

Estas redes de células alargadas, conocidas como “hifas” en el mundo de los hongos, se desarrollan a partir de las esporas y extienden el organismo del hongo.

El caso, por supuesto, recordaba inquietantemente a la serie de HBO recientemente lanzada The Last Of Us, que muestra a la humanidad sucumbiendo a una infección con el hongo cordyceps que convierte a las personas en zombis.

Aunque demuestra cómo las enfermedades fúngicas causan saltos de especies al infectar tanto a las plantas como a los humanos, como sugiere la serie ficticia, Chondrostereum purpureum está lejos de hacer algo similar.

“Este caso destaca el potencial de los hongos de las plantas ambientales para causar enfermedades en los humanos y destaca la importancia de las técnicas moleculares para identificar las especies de hongos causantes”, dice el paper.

Los médicos debieron buscar referencias en un Centro Colaborador para la Investigación de Hongos de la Organización mundial de la Salud (OMS), donde finalmente confirmaron la presencia del Chondrostereum purpureum en el organismo del paciente, a través de secuenciaciones de ADN.

Aunque el micólogo no había estado en contacto con este hongo en el trabajo, había pasado mucho tiempo rodeado de otros hongos vegetales y basura en descomposición, lo que aumentaba el riesgo de infección.

Esto último porque el hongo se alimenta de especies de plantas específicas y se dispersa a través de esporas, que fueron capaces de llegar al paciente.

Según el informe del caso, el sujeto se sometió a un tratamiento antimicótico y se le drenó el absceso antes de recuperarse por completo.

Escriben: “Después de dos años de seguimiento, el paciente está completamente bien y no hay evidencia de recurrencia”.

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