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domingo, 05/02/23
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Capa de ozono: ¿Debería preocuparnos aún en Magallanes?

Expertos de la UMAG explicaron los efectos y su relevancia al pasar de los años.

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Lo tenemos olvidado, pero sigue muy presente: el agujero de la capa de ozono aún ronda por nuestra región, aunque es dinámico y tiene su estacionalidad.

«Es un problema que no está solucionado, lo que sí se ha disminuido los elementos que influyen en el deterioro de la capa de ozono, pero en sí, la recuperación de este gas no ha sido como el que se esperaría. Incluso, hace unos años atrás, se estimaba de que ya la capa de ozono estaba en una franca recuperación, pero nos estamos dando cuenta que eso no está ocurriendo», explicó el doctor Félix Zamorano, del Laboratorio de Investigación Atmosférica de la Universidad de Magallanes.

Según el investigador, se mantienen los niveles críticos de exposición prolongada a los rayos UVB, que son dañinos para nosotros. ¿Cuál es la causa de la disminución del ozono?

«La cantidad de cloro, fluor, carbono y bromuro, que se ha lanzado a la atmósfera, no son fáciles de limpiar, tienen una larga vida los clorados. El problema también que estamos enfrentando y estudiando, es justamente, la incidencia de los incendios forestales, como también las erupciones volcánicas en la capa de ozono«, agregó el doctor Zamorano.

Uno de ellos fue el de Australia, que se extendió casi por un año. Las cenizas llegan a la estratósfera y disminuyen la producción de ozono, como sucede también con las erupciones volcánicas. El agujero está sobre Magallanes.

«Ha disminuido dramáticamente, pero concepto de agujero de la capa de ozono, no se considera que haya agujero en la capa de ozono, puesto que esta está definida como cuando los niveles son inferiores a 220 unidades Dobson. Entonces, es un hecho que todavía este agujero es característico estacionario, se produce solamente a partir del mes de agosto y se prolonga para la quincena de diciembre está completamente desaparecido», señaló el experto.

El problema es que este ciclo se ha prolongado y en enero aún no se normaliza el ozono, que registra 300 unidades Dobson (DU) de 400 que se consideran normales. ¿Qué nos queda por hacer? Proteger nuestra piel y los ojos de la radiación.

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