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El 27 de marzo de 1880  Ola de muertes desata un juicio contra los brujos de Chiloé

Este día, se presenta a declarar Aurora Quinchén Agüil como testigo en el proceso judicial abierto por el juez Ramón Espech, a raíz de reiteradas prácticas de brujería. Sus “actividades no se limitaron a simples actos de hechicería sino que decididamente se dedicaron a asesinar por cuenta propia y ajena, extendiéndose el terror en todas las islas y comarcas del archipiélago de Chiloé” (Revista  Impactos N°100).
La mujer fue citada por el juez debido a que su finado marido había estado al frente de una organización dedicada a esas prácticas. En el legajo figura que “no sabe su edad, pero revela tener más de cuarenta años, y no sabe leer ni escribir”. En su declaración confirmó que su esposo, Juan José Chodil fue nombrado “Presidente sobre la Tierra, por el Rey de España, José María Chiguay”, a raíz del fallecimiento de quien ostentaba ese cargo. “Chodil alcanzó a estar como seis meses en su empleo y repentinamente falleció, atribuyendo ella su muerte a Micaela Tocol y a José Aro, quienes deben haberlo envenenado, porque le tenían envidia del cargo que tenía y porque decían que no sabía hacer nada”.
La declarante recordó que en una ocasión vino a verla “don Julián Álvarez (…) para que sentenciara a Andrés Calbuyagüe por haber dado muerte a un hijo que tenía, e igual cosa hizo el padre de Eugenio Chamia, que le solicitó sentenciara a una mujer”.
La inusitada cantidad de muertes que se produjeron en la región, motivó que el intendente de la provincia, Luis Mariano Rodríguez, ordenara “una redada de todos los individuos señalados como brujos”, concentrándolos “en Ancud y aquellos que parecieron culpables de delitos comunes fueron entregados a la acción de la justicia”.
El juicio se inició en marzo de 1880 y la sentencia de primera instancia se dictó un año después.
El acceso a esta información demuestra la incidencia que tuvieron esas creencias y la recurrente apelación a lo mágico en todo el sur chileno, con epicentro en Chiloé, demostrando “la presencia de una psicosis individual y colectiva” que alimentaba esas supersticiones. El juicio brindó información “sobre las prácticas médicas de los brujos y sobre sus concepciones mágicas primitivas”. La intervención del estado produjo “el derrumbe de la tan respetada y temida institución secreta que ellos habían constituido, hasta degenerar en una simple horda de asesinos” (op.cit.).

Autor : Bernado Veksler – Diario del Fin del Mundo

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