Noticias

Comparte:
El 19 de mayo de 1923 Tenenesk explica a Gusinde las bases de la mitología selk´nam

Este día, Martín Gusinde sostiene una larga conversación con Tenenesk, el instructor del Hain, en medio de los preparativos de la realización de la mítica ceremonia de la que participa el sacerdote y etnólogo alemán. El tema que trataron era uno de los que desvelaba a Gusinde: el mundo mitológico de los selk´nam.  

Del tenor de la charla, Gusinde advierte que “el temor y el respeto que los selk´nam profesan por su Dios, me impedían convertirlo en objeto de nuestras charlas en las oportunidades en que yo lo deseaba. Esta restricción me resultó, en verdad muy enojosa, e incluso tuve que tolerar verdaderas reprimendas. Porque una noche el Ser Supremo había sido incluido brevemente en la conversación de algunos hombres. A la mañana siguiente, me senté con semblante sonriente al lado de mi anfitrión Tenenesk le palmeé halagadoramente en los hombros –él apreciaba mucho este tipo de homenajes- y le dije en tono de broma: ‘iVerdad que ahora me contarás algo más acerca de Temáukel!’ El anciano, mitad asustado, mitad enojado, retrocedió algo y me espetó con firmeza: ‘¡Cuidado, así no se habla!’ Quedé algo confundido” y “se vio en la obligación de aclarar más aún las cosas: ‘No es correcto hablar a cualquier hora de Temáukel, ni hacerlo como si se contara algo acerca de los antepasados. Cuando se habla de ‘Aquel-allá-arriba’, no es propio hacerlo riendo. ¡El nombre de aquel sólo se pronuncia con el semblante serio!’ Con estas explicaciones, que trasuntaban el tono de reproche, el anciano me hizo sentir la veneración que sentía el mismo, y que quiso ver respetada también por mí” (Martín Gusinde. Los indios de Tierra del Fuego. Los selk´nam).

Tomando algunos recaudos, Gusinde pudo obtener más detalles. “Más adelante me enteré de que Tenenesk y Toin también designaban a su deidad con la palabra ‘Dios’; que consideraban al Dios de los cristianos en cierto modo como equivalente a su propio Temáukel, es decir: como “el más fuerte de todos, el que hace morir a los hombres o les manda prolongadas enfermedades, el que estuvo al principio y hacia el que deben ir las almas al morir”.

Así logró precisar que la religión selk’nam “se basa sólo en esta personalidad (Temáukel) y en la veneración que se le tributa. Los espíritus del Kloketen y del bosque, los antepasados y los hechiceros, en cambio, pertenecen a un mundo imaginario totalmente diferente de aquella”  (op.cit.).

 

 

Autor : Bernardo Veksler – Diario del Fin del Mundo

Nuestros Programas

Nuestras Redes