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El 12 de abril de 1880 arman una sociedad para explotar carbón austral

Ante las dificultades económicas que tenía la explotación del carbón mineral, el titular de la concesión de la magallánica mina Marta, el alemán Julius Haase, intenta en Buenos Aires obtener más capital para proseguir con la producción. Allí consigue “interesar al Dr. Miguel Estévez Seguí, a Daniel Miró y a Lucio Somoza”, con quienes constituye “una sociedad en comandita para aquel objeto, que pasó a girar bajo el nombre de Somoza, Miró y Cía.” (Mateo Martinic B. La minería del carbón en Magallanes entre 1868 – 2003).

“Así se dio comienzo al fin de aquel mismo año a la actividad minera, la primera tarea colonizadora importante en el sector centro-occidental del territorio, realizándose importantes inversiones complementarias en equipo y maquinarias, y del mismo modo se contrató un grupo de artesanos europeos para trabajar en el establecimiento. Para el transporte de carbón entre la mina y Punta Arenas la sociedad adquirió o arrendó primeramente el vaporcito Santos, de bandera brasileña, que se varó en diciembre del año indicado en el canal Fitz Roy. Esta embarcación fue de inmediato reemplazada por otro buque, el vapor de ruedas Los Amigos, de matrícula y bandera uruguayas, y que tampoco tuvo mucha suerte, pues el 28 de marzo de 1881, encontrándose fondeado a la salida norte del mencionado canal, un fuerte viento lo hizo garrear e irse a la costa, perdiéndose del todo”.

Esta sucesión de siniestros hizo entrar a la explotación “en crisis económica anticipadamente a lo que de todos modos habría de ocurrir a breve plazo, pues, no obstante los esfuerzos para recuperar las inversiones o, a lo menos, para salvar los costos de producción, se pretendió vender el carbón a un precio que fue considerado excesivo por los eventuales compradores, máxime si se trataba, como era, de un mineral de calidad deficiente, con lo que el negocio fracasaría finalmente. El mismo esquema se repetiría otras veces en el porvenir con otras explotaciones carboníferas”.

Las instalaciones y maquinarias de la mina Marta quedaron abandonadas. El tiempo las fue cubriendo de herrumbre y líquenes y sólo quedó como referencia para la toponimia del lugar. “La cantidad de carbón que pudo extraerse (…) se desconoce, pero quizá no haya pasado del millar de toneladas en total” (op.cit.).

Como muchos proyectos mineros australes los esfuerzos e inversiones no pudieron prosperar.

 

Autor : Bernardo Veksler  – Diario del Fin del Mundo

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