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El 10 de enero de 1959 rescatan historia de los belgas perdidos en Antártida en 1898

La revista española ‘Vea’ rescata la historia vivida, en 1898, por los integrantes de la expedición belga a la Antártida, comandada por Adrien de Guerlache, que permaneció perdida durante más de un año. Roald Amundsen fue una de las celebridades que participó de la misión, años después, el noruego sería el primero en alcanzar el Polo Sur. Estos expedicionarios estuvieron acompañados de otros 17 hombres, entre científicos y marineros. Uno de los que pudo contar esa historia fue el ingeniero Max Van Rysselberghe.

Iban a bordo del barco ‘Bélgica’, que “tenía 360 toneladas y podía navegar a vela o a vapor” y “tenía una casco muy redondeado para resistir  la presión  de los hielos. Su proa estaba bastante inclinada y bien reforzada con un armazón de hierro formando espolón, para embestir y romper los témpanos de hielo” (Revista Impactos N°89).

Luego de explorar islas y costas antárticas, el 10 de marzo de 1898, el ‘Bélgica’ quedó atrapado por los hielos. “Tenazmente tratamos durante varios días de romper el círculo de hielo, pero todo fue en vano. Ya caminábamos alrededor de lo que no podía llamarse barco, sino casa” (Testimonio de Van Rysselberghe).

“Perdidas todas las esperanzas no nos quedaba más que someternos e intentar sobrevivir al invierno antártico. Durante los primeros días estábamos desconcertados, abrigando siempre una esperanza de liberación. Convencidos ya de nuestra suerte, nos dedicamos a prepararnos para hacer frente al obligado invernaje (…) No había en aquella época ni radio, ni aeroplanos, ni ninguna manera de que nos pudieran localizar. Tampoco podíamos enviar a nuestros parientes el menor dato tranquilizador”, continuó el testimonio.

Una mañana el barco-casa comenzó a estremecerse “como en un terremoto”, en medio de un gemido producido por un choque de témpanos. “En pocos minutos se elevó casi dos metros, todos sabíamos que otros buques, en idénticas condiciones, fueron enteramente levantados y tumbados, para después caer al fondo del mar”. Pero, la presión disminuyó y el navío pudo preservarse (op.cit.).

La liberación de los hielos recién se pudo concretar en febrero. Encendieron los motores, pero al barco le costaba moverse. Finalmente, el 13 de febrero, pudieron retomar la navegación y, al cabo de unos días de riesgosa travesía, arribaron a Punta Arenas. Allí, el ‘Bélgica’ fue recibido como si fuera un barco fantasma.

 

Autor : Bernardo Veksler – Diario del Fin del Mundo

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