13 de diciembre de 2018

En el Valle La Paciencia, un remoto lugar en Tierra del Fuego, se despliega un proyecto para controlar la creciente invasión de castores

El viaje hasta el Parque Karukinka en Tierra del Fuego es largo. Hay que cruzar el Estrecho de Magallanes y avanzar cientos de kilómetros por rutas fueguinas. Acompañamos a una delegación de las Naciones Unidas, organismo que financia un programa para erradicar a los castores en ese territorio. El estudio se hace en Valle La […]

El viaje hasta el Parque Karukinka en Tierra del Fuego es largo. Hay que cruzar el Estrecho de Magallanes y avanzar cientos de kilómetros por rutas fueguinas.

Acompañamos a una delegación de las Naciones Unidas, organismo que financia un programa para erradicar a los castores en ese territorio.

El estudio se hace en Valle La Paciencia del Parque Karukinka, una reserva privada dedicada a la conservación.

En esta parte de la isla el bosque de lengas se pierden en el horizonte. Una larga caminata nos lleva a ver los efectos de la presencia del castor en esta región. Cortan árboles y sus presas alteran los ríos e inundan grandes extensiones de bosque.

Aquí se trabaja para saber cuántos castores hay en el valle, dónde se los encuentra y cuánto costará sacarlos de este lugar.

También hay esfuerzos para recuperar el bosque afectado por los castores. El bosque fueguino es relevante para la captura de CO2 de la atmósfera y el control del cambio climático. Se estima que hay 24 mil hectáreas afectadas por estos animales.

El castor viene del hemisferio norte. Hace 70 años lo trajeron a Tierra del Fuego para abrir una industria peletera. El proyecto fracasó pero este animal prosperó en una zona sin depredadores naturales, Se calcula que en la isla hay entre 70 mil y 110 mil ejemplares. Con el tiempo fueron capaces de llegar a Isla Navarino. Incluso los han visto cerca de Punta Arenas y Puerto Natales. Un avance peligroso que por el momento no se detiene.