17 de octubre de 2021

Menores de 6 años en Magallanes presentan el 15,4% de personas obesas mayor al índice nacional

Una situación alarmante y que afecta también a otros sectores de la población.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad han alcanzado cifras alarmantes durante la última década. En el mundo, a causa de esta enfermedad cada año mueren 2,8 millones de personas, y en Chile, según datos del Ministerio de Salud, la cifra de fallecidos es una persona con estado nutricional de obesidad por hora. (Minsal 2017) Chile se posiciona en el segundo lugar de los países de la Organización para la cooperación y el desarrollo económicos (OCDE) con mayor prevalencia de obesidad, después de Estados Unidos.


En la región de Magallanes los menores de 6 años presentan un porcentaje de obesidad de 15.4%, siendo mayor al nivel nacional que es del 12.5%. La malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad) a nivel regional en este grupo etáreo es del 44.3%, siendo un porcentaje mayor al nivel nacional que representa el 36,1% (DEIS/Minsal 2020).


En adultos de 20 a 64 años, el diagnóstico de obesidad se observa en un 33.1%, siendo menor al nacional que representa el 35.7% y finalmente la mal nutrición por exceso equivale al 69.4% en el grupo etario indicado, siendo parte de las prevalencias más altas del país (DEIS/MinsalL 2020).


Una situación alarmarte que nos llama como sociedad a tomar conciencia de los cuidados que debemos tener referente a la comida y la sana alimentación, especialmente en las primeras etapas de la vida.


La Profesora Adjunta de la Unidad de Alimentos, INTA – Universidad de Chile aconseja algunas formas saludables de alimentarse. Las recomendaciones están dirigidas al ámbito individual, familiar y en los distintos entornos donde las personas se desenvuelven.


Nivel individual

A este nivel, es importante fomentar la adquisición de buenos hábitos alimentarios y actividad física desde las primeras etapas de la vida.  Del mismo modo, ofrecer alimentos saludables como frutas, verduras, agua y legumbres desde la infancia, facilitará que sean incorporados en la dieta en forma permanente. 

La evidencia muestra que incorporar más F&V en el mediano y largo plazo es un factor protector del sobrepeso y obesidad, además de otras enfermedades.

Las legumbres deben ser consumidas al menos dos veces por semana, su contenido de fibra y proteínas, entre otros, las hacen aliadas para mantener el peso saludable.

El consumo de agua permite sustituir otros líquidos dulces, que contribuyen a la ingesta elevada de azúcares y en el caso de los que contienen endulzantes no nutritivos, puede reforzar el deseo por el consumo de productos dulces y alterar la sensación de saciedad, entre otros efectos. 

Otros factores que se deben abordar para evitar la obesidad son el sueño, estrés y ansiedad. Por una parte se debe cuidar la duración y calidad del sueño, dormir poco se relaciona con el exceso de peso. El manejo del estrés y la ansiedad son fundamentales y se deben buscar estrategias como técnicas de relajación, organización de tiempos, descansos adecuados, distribución de responsabilidades a nivel familiar y actividad física, entre otras, que permitan manejar de forma más adecuada estos factores, que predisponen a la ingesta excesiva de alimentos, incluyendo el apoyo psicológico y de otros profesionales de la salud, cuando sea necesario.  


Nivel familiar

A nivel familiar, las recomendaciones incluyen el compartir los alimentos en la mesa, evitar el uso de pantallas durante las comidas, para favorecer el consumo consciente de alimentos, tomar el compromiso de ayudar a los miembros de la familia que necesitan bajar de peso, compartiendo los hábitos saludables y no tomándolos como un tratamiento temporal para una sola persona.


La actividad física debe ser parte de las rutinas diarias a nivel familiar, mantenerse en movimiento es clave para conservar un peso saludable, prevenir diversas enfermedades y obtener múltiples beneficios, físicos y emocionales, entre otros.