26 de agosto de 2016

Los desafíos para lograr mano de obra calificada en Chile

El Día de la Educación Técnico Profesional, se celebra todos los años el 26 de agosto. Un buen momento para reflexionar sobre la importancia de este tema a nivel país. En un mercado globalizado, abierto y altamente competitivo como el actual, los factores productividad y competitividad se tornan claves para las empresas chilenas. ¿Pero cómo […]

El Día de la Educación Técnico Profesional, se celebra todos los años el 26 de agosto. Un buen momento para reflexionar sobre la importancia de este tema a nivel país.

En un mercado globalizado, abierto y altamente competitivo como el actual, los factores productividad y competitividad se tornan claves para las empresas chilenas. ¿Pero cómo ser más eficiente, productivo y por lo tanto más competitivo? Es ahí donde hoy se sabe que la mano de obra calificada es la clave del éxito.

La poderosa experiencia de la industria alemana en el área de la formación técnico profesional y su modelo de educación teórico-práctico de alta calidad para el entrenamiento de mano de obra calificada es un ejemplo mundial. La “exportación” exitosa de este modelo a los más diversos países del mundo hace pensar que la formación dual es una buena alternativa que se debiera considerar en el marco del fortalecimiento de la educación técnico-profesional chilena.

La principal ventaja de la formación dual es que los estudiantes tienen la posibilidad de aprender y, al mismo tiempo,  poner en práctica los elementos fundamentales de una especialidad técnica en contextos laborales reales.  Acceden así al manejo de habilidades específicas, adquieren actitudes laborales y construyen relaciones en espacios concretos de trabajo.

El modelo se sustenta en un principio de cooperación de mutuo beneficio entre las empresas y el sector formativo, con compañías dispuestas a ofrecer plazas de entrenamiento no solo por razones de responsabilidad social empresarial, sino que con la convicción de que a través de este sistema capacitan y forman a sus futuros trabajadores, reduciendo costos de contratación y aumentando la disponibilidad de capital humano específico para sus necesidades y los de toda la industria.

Pero como todo modelo extranjero, está claro que no se puede llegar y copiar una experiencia de este tipo, sino que es necesario adaptarla a las necesidades del país, para que rinda sus frutos.

Existen cinco elementos de calidad del sistema dual alemán que pueden implementarse a la realidad chilena, para asegurar una instrucción de excelencia.

El primero de ellos es el levantamiento de perfiles orientados a la demanda específica de la industria, para en segundo lugar mantener una constante vinculación con el mundo empresarial, institucionalizando esta cooperación conjunta a través de un diálogo social.

En tercer lugar, está la formación de instructores, guiando y organizando el aprendizaje a desarrollar en la empresa, dando paso al cuarto elemento que es la definición de los procesos de examinación y certificación orientados a competencias teórico prácticas, a fin de desarrollar una certificación que sea reconocida por la industria. Finalmente, como quinta acción a trabajar, está el diseño del material de aprendizaje de apoyo adecuado tanto para profesores, estudiantes y maestro guías.

La integración de todos estos elementos, permite que las empresas cuenten con herramientas de calidad, que buscan apoyar el desarrollo de una capacitación de excelencia, pensando en los desafíos que enfrenta el desarrollo de la economía del país, como también en el futuro que nuestros jóvenes se merecen.

 

Cornelia Sonnenberg

Gerente general

Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria – CAMCHAL