18 de enero de 2022

Estudio del Sernac detecta disparidad de medidas para una misma talla y tipo de prenda

“Como sociedad debemos avanzar hacia la eliminación de los estereotipos que surgen de la idealización del cuerpo"

Tras analizar las políticas de tallaje femenino utilizadas por las principales empresas del país, el SERNAC detectó que existe una gran disparidad de medidas para una misma talla y tipo de prenda. En el caso de los jeans la diferencia alcanza hasta un 24% para la talla “S”, entre el promedio y la talla de mayor y menor tamaño.


Además, a través de este estudio, el SERNAC detectó que la inexistencia de parámetros únicos provoca una serie de problemas a los consumidores, como, por ejemplo, dificultades al pedir la devolución del dinero o el cambio debido a que el producto no se ajustó a su anatomía por la diferencia en centímetros para una determinada talla.


La necesidad de este análisis surgió, entre otros elementos, a partir de los resultados de la encuesta de “mujer y consumo” desarrollada por el mismo organismo, en que las mujeres mencionaron como un problema, la existencia de diferentes estándares en las tallas, pues se sienten discriminadas en el comercio y no consideradas por las empresas en sus necesidades.


Adicionalmente, ante el crecimiento del comercio electrónico, la falta de un estándar único dificulta la selección de vestuario, lo que complejiza la decisión de compra sumado a las limitaciones de las medidas sanitarias que impiden probarse las prendas. A lo anterior, cabe mencionar que la reciente vigencia de la Ley Pro-Consumidor que establece en el retracto o arrepentimiento del consumidor en el comercio on line en el plazo de 10 días desde recibido el producto.


De hecho, en un año, el SERNAC recibió más de 2 mil reclamos asociados a cambios de vestuario, y al menos 200 de ellos se refieren directamente a problemas con las tallas.


El Director Nacional del SERNAC, Lucas Del Villar, valoró los resultados de este estudio y relevó la necesidad de que la industria avance en estos temas en una eventual mesa de trabajo.


La autoridad explicó que la estandarización del tallaje eventualmente tendría impactos positivos en el comercio pues favorece las compras online y ayudaría a disminuir la tasa de cambios por esta materia, y, además, considera las necesidades particulares de las mujeres. “Para las consumidoras, el tema de las tallas no es sólo un asunto de consumo, sino que también puede tener impactos en su autoestima, tal como recogen nuestras encuestas. Para ellas será importante saber que una talla S, M, L, XL, es la misma en todos los comercios y responde a las particularidades de nuestro país. También les favorecerá que existan más alternativas”, indica.


Por su parte, la Ministra de la Mujer y Equidad de Género, señala que “como sociedad debemos avanzar hacia la eliminación de los estereotipos que surgen de la idealización del cuerpo. Es el momento de generar un necesario cambio cultural y que las tallas, principalmente en el vestuario femenino, dejen de fijarse según medidas que muchas veces no calzan con la fisonomía de las mujeres de nuestro país. Esto puede tener consecuencias sobre la autoestima y vulnera el derecho que todas tenemos de vivir una vida libre de discriminación”.


Algunos países, como Argentina han hecho perfiles antropométricos de la población, utilizando la tecnología de escaneo corporal 3D, con la finalidad de levantar las medidas particulares de la población según distintos factores (edad, zona geográfica, etc.), variables enfocadas al vestuario en general.


Un estudio de este tipo facilitaría un tallaje más homogéneo que responda a las características particulares de nuestra población, además de aportar un gran número de datos relevantes a otros ámbitos, tales como la salud, a través de la caracterización de fenotipos, con múltiples aplicaciones. En Chile, hasta la fecha, no se ha realizado un estudio de esas características.


Por otro lado, la legislación nacional tampoco cuenta con una norma concreta acerca del modo en que deben medirse las prendas presentes en el comercio, salvo el “Reglamento de Rotulación y Símbolos para el Cuidado de Textiles, Rotulación de Tejidos y Rotulación del Vestido”, aprobado el año 1984, el cual sólo incluye exigencias respecto de los símbolos que deben estar incluidos en las prendas y que explican la forma de limpiarlas y plancharlas.


Es importante recalcar que gran parte de los productos de vestuario que se comercializan en el país son importados, y también el incremento de compras a través de plataformas nacionales e internacionales, de ahí la relevancia de elaborar un protocolo que permita disminuir las brechas detectadas en este estudio.


CONCLUSIONES DEL ANÁLISIS

● Actualmente, en Chile no existe una norma que exija a las empresas un mismo estándar respecto del tallaje de las prendas que se comercializan, lo que repercute en los reclamos relacionados devoluciones o cambios debido a que las tallas no se ajustan a lo deseado. También tiene consecuencias en la autoestima de las consumidoras y la percepción de que las empresas no consideran sus necesidades.


● Sólo un 33% de las empresas consultadas indican contar con algún estudio o registro del perfil antropométrico del consumidor y un 58% indica no poseer una tabla de equivalencia de sus tallas.


● Existen importantes brechas de información respecto de las medidas de las prendas y otras características relevantes a la hora de tomar una decisión de compra. Por ejemplo, se detectó disparidad de medidas para una misma talla y tipo de prenda entre las diferentes marcas y tiendas.


● Las mayores diferencias se encontraron en los jeans, pues en la medida de cintura de la talla “S” y “L” se observan diferencias de un 23,84% y un 22,96%, respectivamente, entre el promedio y la talla de mayor y menor tamaño encontradas.


● En cuanto a las diferencias entre una talla y otra de jeans, los hallazgos más significativos se detectaron en las medidas de cintura y cadera entre las tallas “M” y “L”, donde variaba en 8,40 cm y 7,00 cm respectivamente al aumentar una talla, en tanto que la diferencia de pasar de una talla S a una M, bordea sólo los 4 cm.


● En el caso de los vestidos, las diferencias en promedio más grandes se vieron en las tallas “XL”, en la medida de pecho (35,56%) y cintura (30,79%).


● En el caso de las poleras, las mayores diferencias se identificaron en el largo y medida del pecho, lo cual puede tener más bien relación con el diseño o estilo de cada prenda. Lo mismo ocurre con la medida del largo, para el caso de los vestidos.


● En cuanto al manejo de las empresas con respecto a los motivos que generan devoluciones o reclamos con respecto a las tallas, un 75% admite no llevar un registro de cambios, devoluciones o reclamos con respecto a tallas de prendas.


● El 50% de las empresas encuestadas indica que se aumentaron los cambios y devoluciones en este período.