29 de marzo de 2022

Efecto pandemia: Pérdida de aprendizajes en estudiantes y crecimiento de la brecha socioeconómica

"Un joven que está ingresando ahora a 3° Medio, es como si estuviera cursando 1° Medio"

Luego del reinicio de las clases presenciales en la mayoría de los países, un informe de las Naciones Unidas alertó sobre los efectos perjudiciales generados en el sistema escolar debido a la pandemia y al cierre de escuelas. Entre ellos se mencionó la masiva pérdida de aprendizajes e interacción social con compañeros y profesores, el aumento de la deserción escolar, el incremento de abusos a niñas y jóvenes, y la interrupción de los servicios de bienestar, entre otros.

La profesora Ximena Colipan de la Universidad de Talca evidenció que existen consecuencias directas en los estudiantes y el sistema educativo, como el impacto negativo en el nivel de logros de aprendizaje, la disminución de la interacción social y de la estimulación para los niños, niñas y jóvenes, además del agravamiento de las brechas socioeconómicas.

“Efectivamente, la educación se vio afectada a gran escala por la pandemia. Y frente a eso, resulta imperativo que el Estado comience a actuar en planes de mejora y en tratar de disminuir los efectos provocados”, advirtió la investigadora.

“El Informe del Centro de Estudios MINEDUC dice que cada estudiante perdió un promedio de 1,5 años de estudios. Es decir, un joven que está ingresando ahora a 3° Medio, es como si estuviera cursando 1° Medio”, señaló.

De acuerdo a la profesora, hay algunos aprendizajes que se derivan de las ciencias duras, que son posibles de recuperar, pero otros que se dejaron de lado, como las competencias blandas, la negociación de posiciones y la socialización entre pares, son más difíciles de restablecer.

Brechas
Junto con esto, expresó la profesora, las brechas que existían antes desde el punto de vista socioeconómico y de acceso a las tecnologías, se acrecentaron aún más.

“Los colegios particulares tuvieron los recursos para enfrentar la virtualidad, pero hubo establecimientos públicos, especialmente de regiones o sectores rurales, donde los estudiantes no tenían computador, o no tenían acceso a internet de calidad, entre otros aspectos. En Chile hubo alumnos que ni siquiera se pudieron conectar a sus clases”, afirmó.

A esto se suma la disminución del apoyo que la escuela entrega para el desarrollo integral de los estudiantes, que incluye la nutrición, el apoyo psicológico, el bienestar y la salud mental. “La escuela representa para los niños un espacio seguro, de cobijo e incluso de alimentación, y todo eso se perdió durante la pandemia”, indicó.

“Se detectaron más abusos sexuales, más depresiones, las dificultades de aprendizaje se acrecentaron, así como los retrasos en la lectura. Parte de los aprendizajes que los estudiantes chilenos tenían anteriormente se perdieron. Esto es algo gravísimo”, afirmó.

Otra pérdida que la profesora lamenta fue la del trabajo grupal y presencial. “El trabajo colaborativo, de planificación y ejecución grupal como el de equipo, y que incluso forma parte de las bases curriculares de Chile, se perdió. Ese ambiente de riqueza y participación debe recuperarse de manera urgente en los colegios”, afirmó.

Profesores se reinventaron
Paula Verdugo-Hernández, académica de la misma Universidad, agregó que los profesores, por su parte, “se tuvieron que adaptar, y en muchos casos, reinventar”.

“Esta nueva forma de trabajo implicó que nuevas habilidades fueran puestas en juego, que no necesariamente teníamos previstas. Los docentes tuvieron que enfrentar el desafío de enseñar y evaluar online, cuestión compleja que les hizo replantearse, invitándolos a diseñar nuevas formas de enseñanza y de evaluación. Debieron salir de su zona de confort y enfrentarse por primera vez a realizar clases online”, afirmó Verdugo.

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