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Opinión

Limonov
Jouffe

Antes de adelantar más sobre el libro “Limonov” del galardonado escritor galo  Edouard Carrere, es indispensable leer estos dos trozos seleccionados:

 

“El consejo de ministros ha terminado, todos se retiran

Yeltsin a solas del Mijail Gorbachov:

Y: A todo esto se me olvidaba, hay que firmar un pequeño decreto.

G: (alarmado) ¿Pequeño decreto?

Y: Si, el que suspende las actividades del partido comunista

G: ¿Qué? ¿Cómo? (farfulla Gorbachov). Pero si no lo he leído, no lo hemos debatido.

Y: No tiene importancia, Vamos, firme Mijail Sergueievich

Y Gorbachov firma.

Esa noche en que se disuelven las tres repúblicas que armaron la URSS, Yeltsin esta tan borracho que los otros dos líderes tienen que llevarlo a la cama. Y luego justo antes de desplomarse, llama a George Bush, padre,  para decirle: “George nos hemos puesto de acuerdo con los compañeros. La Unión Soviética ya no existe”.

(Circula una versión, que señala: “ Gorbachov fue simplemente informado por teléfono por B.Y. de la medida”)

Segundo imperdible:

“Limonov (verdadero nombre Eduard Veniaminovic Svienko) visita la casa de sus padres al cabo de quince años. Comenta al ver que el gas esta todo el día encendido con su llama azul: ”Si hiciera lo mismo en París, me costaría miles de francos”.

-¿Quiere decir que allá el Estado cuida tanto su dinero que les hace pagar el gas?  Pregunta y critica su madre. Y añade soñadora: “Fíjate que Gorbachov y sus chupamedias quieren hacer lo mismo aquí.”

 

Emmanuel Carrere, es autor de la biografía novelizada de “Limonov” (diez ediciones consecutivas en español en cuatro años). Trata del líder, hasta ser disuelto por ley, del  Partido Nacionalista (moderado) Bolchevique (riguroso) y Presidente de la otra Rusia. De paso, nos entrega un must, una obligación de leer para interiorizarnos, de una parte de la historia del mundo entre 1950 y 2007. La ventaja de Carrere es su dominio del idioma  pues la familia de su madre rusa blanca,  huyó hacia Francia, apenas estalla la revolución. Helene es sovietóloga de la Academia Francesa de Historia.

La desventaja, un leve tinte derechista en su relato, pero muy crítico a la mafia que domina Rusia hoy en día.  Y reconoce que la masa ciudadana, pese a las limitaciones, estaba mejor antes, que ahora. El francés, es célebre por sus autobiografías noveladas, también ha hecho cine y documentales, varios de éstos con su hijo, audiovisualista. Entre sus obras: Bravura, La novela rusa, El adversario, Werner Herzog.

En Limonov, Carrere investiga la vida de este ser, aparentemente de ficción, pero resulta que toda la locura de sus 77 años de existencia al día de hoy, es cierta. El escritor sostiene reuniones ocasionales pero profundas con Limonov que le hace honor al tema de Edith Piaf, “Je ne regrette rien” (No me arrepiento de nada). Ni de sus acciones terroristas, ni de sus asesinatos, tampoco de sus fracasos sentimentales.

En su infancia es un golfo, detesta a Solzhenitsin por su popularidad, pero el mismo es antisoviet en su momento. Y prueba cárceles antes y después de la caída del comunismo, siendo prisionero ejemplar respetado por reos y guardianes sin alardes de bravura.

Limonov, pasa por Paris, donde reside en varias oportunidades, frecuenta lo freak, lo underground y el jet set del Bains Douche (Baños, duchas, convertido en disco frecuentada por Jean Paul Gautier con guardias que seleccionan quien ingresa, aunque se movilice en limousine, puede ser excluido. El lugar en los tiempos de la lutecia cochina era el lugar para el baño o ducha semanal o mensual)

El protagonista, que para estar a tono con el entorno, una vez instalado en Estados Unidos, se deja coger por un negro en Nueva York, y manifiesta que aparte de un poco de dolor, no fue tan terrible y puede consolidase en un medio marginal. Al cabo de un tiempo es mayordomo de un magnate que admira su obra literaria.

No se le mire en menos, poeta y novelista, en tiempo de la URSS, escribió obras con tiradas de 400 mil ejemplares como “Soy yo Edischka, “Historia de un servidor” y “Diario de un fracasado”

Persona de origen humilde, golfo, asesino (me pasaron una metralleta, disparé contra la ciudad pero ignoro si maté a alguien), terrorista, integrante de los rebeldes de Afganistán, intelectual admirado y odiado en Paris, Nueva York y el casi toda Rusia, no evadió guerra alguna; participó activamente en todas las que le fue posible y se involucró en bandas terroristas creyendo a pié juntillas en sus causas. Todo esto en forma paralelo a celebradas obras poéticas y ensayos.

Pese a todo el historial, aunque ahora vive bien, escribe en revistas equivalentes al desaparecido Vea o IQ. En lo político ha hecho una alianza con el ex campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov para derrocar a Vladimir Vladimierievich Putin.

Unheimlische la inquiete extrañeza designa esa sensación que podemos tener en sueños y a veces en vigilia  que lo que tenemos por delante que parece conocido no es de hecho profundamente extraño (Freud), Alien se diría en inglés. Y en esto se basa Carrere para contextualizar a vida de Limonov y la historia de la URSS y de la Rusia actual.

Hace un tiempo, el ex premier ministro Yegor Gadar confesó al escritor: “Tiene usted que comprender, que no elegimos entre una transición ideal hacia la economía de mercado y una transición criminalizada; la elección fue entre una transición criminalizada y la guerra civil”.

Cierto, por un millón de espabilados que gracias a la terapia de choque, empezaron a enriquecerse frenéticamente, 150 millones de remolones se hundieron en la miseria (Carrere).

 

Las transformaciones políticas del héroe (o antihéroe) se atribuyen a su amistad y admiración por Alexandr Duguin ex comandante de la unidad de paracaidistas en Afganistán

Este personaje acoge en su movimiento a personajes como  el propio Liminov, a seguidores con ejemplos ideológicos como Stalin, Mussolini, Hitler, Wagner, Rosa de Luxemburgo, Lao Tse, el che Guevara, Carl Gustav Jung y Yukio Mishima, para forjarnos una idea hacia donde des-conduce este derrotero.

Años más tarde, siente un profundo amor por los serbios y su dirigente, Milosevic. El asesino  descrito por un diplomático norteamericano como: un jefe mafioso que cansado del tráfico de drogas en el Bronx, quisiera reconvertirse en los casinos de Miami.

Mientras el Gulag fue prohibido, Limonov parece impasible, sin embargo cuando Alexandr Solzhenitsin retorna del exilio con toda fanfarria y se incita a la gente a leer el Archipiélago, el protagonista del libro siente un odio indescriptible y lo sufre como al Víctor Hugo de regreso de su exilio en Guernesy. Y mientras más se burlan del veterano escritor, más se regocija.

Otro personaje que se las trae, en paralelo a los años 90 de Limonov, es Boris Yeltsin.

Escribe Carrere: “Por indulgentes que sean los rusos con el alcoholismo ya no les hace gracia que el presidente se emborrache como un cerdo cada vez que los representa en una cumbre internacional, les avergüenza claramente el verle dar cabeceadas en la tribuna durante las solemnes celebraciones en  Berlín por la victoria de 1945 (cuando se cumplió medio siglo de la entrada de tropas rusas a la capital alemana), luego llevar el compás de la marcha cada vez con más regocijo  y por último levantarse balanceándose y ante las miradas espantadas de los demás jefes de estado  tratar de dirigir el mismo la fanfarria militar. Sufre de una depresión masiva bebiendo más de lo razonable.

Tampoco le perdonan que en su visita de estado a Irlanda del Norte, haya ido incapaz de descender el avión. Sus acompañante apuntalándolo con café e incluso chorros de agua en la cara, no pudieron despertarlo. La dirigencia irlandesa quedó plantada en la losa mientras el Ilyushin volaba de regreso a Moscú.

 

Cuando el segundo mandato de Yeltsin llega a su fin, los oligarcas buscan a un sucesor igual de complaciente y encuentran en un chequista desconocido bajo todo punto de vista para el público: Vladimir Putin

Ex oficial de información en la Alemania del Este, se vio reducido a una actividad  casi nula tras la caída del muro; luego se hizo un hueco en inteligencia sin brillar e incluso condujo un taxi.

Pero en todos los puestos dio prueba de lealtad, según los  rusos y   Berzekovski quien lo elige, destaca ante sus camaradas. “No es un águila, pero comerá de nuestras mano.

Comisionado por su grupo para atraer a Putin, embarca en su avión privado y aterriza en el aeródromo de Biarritz, sur de Francia. Putin pasa sus vacaciones en un hotel de categoría mediana, Cuando el oligarca le propone el empleo, Putin dice modestamente que no está seguro de reunir las aptitudes necesarias.

-Vamos vamos, Vladimir Vladimirovivh, cuando se quiere se puede. Y además, estaremos allí para ayudarle.

De esta forma sucede a  Yeltsin.

 

Putin, niño enclenque y arisco, de  padre suboficial y madre ama de casa, vive en habitación hacinada de kommunalka en el pueblo de Privolmoye, de ahora 3500 habitantes. Creció en un entorno al culto a la patria, la  gran guerra patriota,  la KGB y al miedo que inspira a los cojones blandos de adolescentes. Fue según sus palabas un pequeño maleante y lo que impidió que se convirtiera en golfo, fue el judo al que se entregó con tal intensidad, que lo mantuvo a distancia de sus viejos amigos delincuentes juveniles. Desconfió de la perestroika, detestó a los agentes de la CIA,  y no solo vivió el fin del imperio como la catástrofe más grande del siglo xx,  sino que hasta hoy, lo afirma sin rodeo: “Al comienzo estaba al lado de los perdedores (partidarios del PC)”. Desprecia a los “llorones” que consideran sagrada la vida humana. El comunismo para él era algo hermoso.

Y su frase reiterativa es: “El que quiera restaurar el comunismo no tiene cabeza, el que no lo eche de menos, no tiene corazón.

En lo personal de visita  países del Este, me tocó escuchar los lamentos de ciudadanos, especialmente mayores y sus nostalgias por sus departamentos grises, hacinados, sin libertades, pero a cambio alimentación, salud, cultura y educación, además de los servicios de agua luz y gas, gratuitos. Hoy se paga por todo y esta masa humana que vivió el feudalismo, los zares y a Stalin, ahora esta entregado a la mafia.

El libro, aborda como el petróleo pasó a las seis manos de los magnates pero lo más entretenido y desconcertante es la vida de Limonov. No hay que mirarle en menos. Ha sido considerado como el más escandaloso de los escritores rusos vivientes y uno de los más importantes novelistas de la Rusia contemporánea. Numerosos escritores jóvenes lo consideran su maestro. Otras obras suyas muy celebradas: Auto retrato de un bandido adolescente, Historia de un granuja y Contra el poder y la oposición vendida.

El libro agarra vuelo a partir de la parte dedicada a Limonov en París y Nueva York, las primeras 120 páginas cuesta escalarlas, pero superada la valla, el resto es divino.

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