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El 5 de noviembre de 1908 informan de la muerte de dos nativas acusadas de un crimen

Este día, la comisaría de Río Grande informa que las selk´nam María y Luisa habían “fallecido en país extranjero” y que por esa razón “no se procede a levantar actas de defunción en el Juzgado de Paz”. Las jóvenes habían sido requeridas por el juzgado de Río Gallegos, que llevaba la causa por el crimen cometido contra otra nativa. Esa autoridad judicial había ordenado la internación en la misión salesiana, pero al acudir la policía en su búsqueda, fueron informados que habían fallecido de tuberculosis en la misión de la isla Dawson, en Chile (Arnoldo Canclini. Indios, Policías y Agitadores).
En setiembre de 1899, las dos muchachas habían salido a caminar junto a la nativa Tolkete hacia los bosques cercanos a Río Grande, para recoger frutas. Pero, horas después, sólo regresaron María y Luisa. Dos meses más tarde, “a consecuencia de un disgusto entre todas las indígenas que están en esta (en las proximidades de la Misión La Candelaria), se tuvo conocimiento por una de ellas llamada Dominga” que las dos mujeres habían asesinado a Tolkete el día que salieron de paseo por la zona boscosa cercana.
Los policías, que inspeccionaron el camino recorrido por el bosque, encontraron “debajo de un montón de leña quemada parte de un cuerpo humano que no estaba del todo destruido por el fuego, más un pedazo de género del vestido y un botín por lo que se pudo constatar que la víctima era Tolkete”.
Al ser detenidas, María y Luisa confesaron que “habían dado muerte por celos” por relaciones que mantenían con los puesteros blancos de las estancias Primera y Segunda Argentina. Entre “ambas la habían ultimado con patadas y le habían prendido fuego para que desaparecieran las huellas del crimen”. Al pretender ser indagadas, los policías no pudieron obtener respuestas por las dificultades de las mujeres para hablar en castellano.
La causa  fue derivada al Juzgado Territorial de Santa Cruz y las muchachas fueron remitidas a Río Gallegos, donde quedaron detenidas. El juez, ante la falta de un sitio adecuado, dispuso su internación en la misión de Río Grande, en abril de 1901.
Ocho años después, al desempolvar la causa, el juez requirió informes y, sin que se pueda saber quien autorizó el traslado al exterior, a la Misión San Rafael de la isla Dawson, se enteró del fallecimiento de las acusadas y archivó la causa.

Autor : Bernardo Veksler – Diario del Fin del Mundo

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