ITV Patagonia

Noticias

20140610160001
Comparte:
El 4 de junio de 1904 estancieros quieren erradicar a nativos y a la fauna autóctona

Este día, el estanciero Rodolfo Stubenrauch envía una carta al representante del Banco de Amberes, donde formula un reclamo sobre un predio adjudicado recientemente: ”no se me ha entregado todavía dicho campo “libre de los numerosos intrusos Indios”, condición que he puesto. Estos Indios están en el terreno con gran cantidad de animales caballares y lo peor galgos (perros) que constantemente hacen grandes estragos en la majada. El campo es inútil para mí, si no se me dé limpio de estos intrusos, y pido a Ve. Se tomen medidas inmediatas y enérgicas para remover dichos indios” (citado por Joaquín Bascopé Julio. Pasajeros del poder propietario. La Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego y la biopolítica estanciera).
Los hacendados australes procuraron tener un control absoluto sobre sus campos. “El primer paso entonces en la constitución de un régimen estanciero optimizado (…) consistió en producir el desierto, una superficie lisa en la que ovejas y ovejeros se desplazarán sin obstrucciones”.

Con tal fin, “se propusieron erradicar unos cinco mil vacunos salvajes –baguales– que se fondeaban en la sierra Boquerón (Tierra del Fuego) (…) La Explotadora contrató a una cuadrilla de hombres para terminar con las molestias: En ocho meses cabales se hicieron dueños de los montes; cañadones, quebradas y cerros, fueron recorridos por la famosa cuadrilla de Azocar y González, y en todas partes dejaron huellas sangrientas del empuje exterminador que impulsaba a los jinetes. Uno a uno fueron cayendo bajo los certeros tiros, los cornudos habitantes de Boquerón” (Fuentes Rabé, citado por Bascopé).

Luego del exterminio de los nativos, sus perros fueron puestos en la mira aniquiladora. “Muertos o extinguidos los amos, los abandonados perros se ocultaron en las selvas de la isla y siguieron una vida más salvaje que la que hicieron junto a sus propietarios” (op.cit.).
En 1896, Mauricio Braun escribió: “Al parecer los venenos no funcionaron y los perros salvajes se multiplicaron”.

Para terminar con el problema importaron “perros cazadores de lobos traídos especialmente desde Irlanda”, que dieron cuenta de “más de 300 perros salvajes en los bosques de la isla”.
El mismo tratamiento se aplicó para los cerdos salvajes y pumas, luego, también se buscó combatir a los guanacos.

 Bernardo Veksler –  Diario del Fin del Mundo.

Nuestros Programas

Nuestras Redes